Vuelve Vionnet. Tras sesenta años cerrada, la mítica casa de costura francesa regresa esperando quedarse. La elegida para resucitar el legado de
Madeleine Vionnet es
Sophia Kokosalaki, que para su primera colección ha partido de los patrones originales de la fundadora, tan famosa y con tanto prestigio en su tiempo como Coco Chanel.
La primera colección de la griega ha sido breve, elegante y bonita. En las prendas de día incluso exquisita. En las de noche, resulta un poco sosa, y pierde fuerza, seguramente porque para que sea un buen comienzo (éxito de ventas) han preferido hacer una colección fácil,
fiel y contemporánea al mismo tiempo. Si se consolida el proyecto, ya tendrán tiempo para plantearse otros caminos como Nina Ricci o Balenciaga, y arriesgar un poco más, para así poder distinguirse y crear un universo propio que sea referencia.
Vuelven las cremalleras. En plan ochentero además. Si es cierto eso de que son tres veces las que se tiene que ver algo para que sea tendencia, en los suplementos de tendencias para el próximo otoño-invierno debiera salir la cremallera. En París se ha visto en (de izquierda a derecha)
Chloé,
Lanvin y
Nina Ricci.

No me molan mucho las cremalleras, la verdad. Y pensar que junto con los años veinte y los cuarenta, los ochenta van a ser la tendencia recuperada me deprime. Yo he vivido los ochenta, no mola nada que, sin tener treinta, ya sea retro (y no pasada de moda) una época en la que has vivido.
Creo que todavía no ha pasado tiempo suficiente para que vea en los cortes y prendas de esa época el mismo encanto que veo en otras. Además, nunca me gusto el rollo mallas de algodón con jersey inmenso de punto grueso, y todo ese montón de ropa puesto encima creando una silueta poco, o nada, definida. Espero que no vuelvan también las permanentes.
Y vuelve Sexo en Nueva York. Todos recordáis la anécdota de "Nunca digas nunca jamás", ¿no? Pues esto es más de lo mismo. Aunque, claro, no es a las únicas a las que les ha pasado algo parecido. Monica Geller ha llamado a su amiga Rachel Green para participar en su nueva serie de televisión,
Dirt. Con beso lésbico incluído, ese que nunca vimos en
Friends, aunque "sucediera" en capítulo en el que las chicas recuperan su apartamento. Al parecer, lo de
Scream no daba para más; y para comedias romanticonas a lo Meg Ryan wannabe, Hollywood y el público preferimos a gente que, al menos, no haya cumplido treinta. Ni cuarenta. Para que sea creíble y eso.
¿Volverá a llevarse la melena Aniston?
Bueno el caso, es que
lo de la peli de Sex and the City tiene relevancia sobre todo porque fashionistas de todo el mundo, y demás fans, llevaban tiempo pidiendo a gritos este regreso. Aunque ¿un capítulo de hora y media (o más) continuando las cosas tal y como las dejaron? No sé. Sólo espero que
Patricia Flied se esmere más en el vestuario de las amigas de Carrie, no estaba nada currado. Ah, y no es por ser aguafiestas, pero que sepais que
la autora de la columna en la que se inspiraban las aventuras de las protagonistas se ha casado.