A veces se cambia todo para que nada cambie, otras veces el cambio buscado
es real. El próximo calendario Pirelli va
a cambiar. El próximo calendario Pirelli ya no desnudará mes a mes a las
modelos más espectaculares del mundo. El próximo calendario Pirelli, el del año
2013, convertirá en mujer del mes a modelos como Adriana Lima e Isabeli
Fontana, pero también a mujeres trabajadoras implicadas en proyectos
humanitarios y ONGs. En el próximo calendario no habrá ni desnudos ni
bikinis. El fotógrafo del próximo calendario Pirelli será Steve
McCurry. El próximo calendario Pirelli será muy diferente. (Fuente Vogue
Italia).
Parte de la campaña publicitaria de la colección otoño-invierno 2012-2013 de Lanvin, fotografiada por Steven Meisel, y protagonizada por modelos no profesionales con edades comprendidas entre los 18 y los 80 años. Fotos vía Huff Post Style.
Alber Elbaz también ha buscado un cambio en los modelos que protagonizan la
campaña publicitaria de la colección otoño-invierno 2012-2013 de Lanvin. El cambio consiste también en recurrir a personas
reales (en el mundo de la moda dícese, incorrectamente, de aquéllas personas que no comparten
edad o talla, a veces ambas, con los top models). Como podéis ver en las fotos, nada cambiará en la próxima campaña publicitaria de Lanvin. Y menos a mejor. (Fuente WWD).
No siempre cambiar algo depende sólo de nuestra
voluntad. En algunas ocasiones la voluntad de los otros condiciona o intenta
condicionar nuestras ganas de cambio. Hedi Slimane y Raf Simons saben de lo que
hablo.
Como si los cambios anunciados en la rebautizada como Saint Laurent Paris no hubieran sido suficiente motivo de entretenimiento, enfado, sorpresa o suspense, según el humor y los gustos, para los amantes de la moda, Hedi Slimane se ha descolgado ahora con la posibilidad (muy vaga y sin concretar) de que en la casa de modas antes conocida como Yves Saint Laurent pudieran retomar la presentación de colecciones de Alta Costura. Eso sí, deja claro que la prioridad ahora es la línea de prêt-à-porter de lujo. También aclara el diseño del nuevo logo. De esta entrevista concedida por el diseñador a Vogue París, para su próximo número que saldará a la venta este viernes, se ha hecho eco WWD en un artículo free (vaya tela), en el que se incluye la jugosa frase (“Haute couture is a legitimate subject for Yves Saint Laurent and could resume one day”), que ha devuelto a Slimane a la red como uno de los temazos del día. (Fuente WWD.)
Marion Cotillard con un vestido de Dior diseñado de propio para ella por Raf Simons y sandalias Lady Max de Christian Louboutin, en el estreno en Nueva York de la última película de Batman, "The Dark Knight rises". Foto vía Vogue París.
Y mientras Slimane -de quien se dice estaría en NY para fotografiar la primera campaña de SLP-, habla y habla de lo que hará,
no hará o puede que haga, hemos podido ver el primer vestido Dior de la era
Simons en una alfombra roja, negra para la ocasión. La elegida para semejante
honor ha sido Marion Cotillard y el resultado es tan cursi como cuando Galliano
se ponía a diseñar de propio para otras chicas Dior que necesitaban algo
especial con lo que posar ante las cámaras de medio mundo en la alfombra roja. Especial
especial el evento, cursi cursi el vestido. Se está empezando a convertir en una tradición en la casa. Para que luego digan los fans de
Galliano para Dior. Y no voy a negar que entre lo mona que es y que el conjunto, con las sandalias y el peinado, le hace parecer la trapecista de una peli antigua ambientada en un circo, tiene su encanto; pero el vestido me ha decepcionado. (Fuente Vogue París).
Más tarde de lo que esperaba reincorporarme, pero aquí estoy. Sigo pillada de tiempo, así que una sola entrada y un montón de links sobre varias cosas, y la promesa de comentar en breve algunas otras, aunque ya no sean noticia de actualidad. Ya sabéis, haced click en las fotos para verlas más grandes.
Empiezo con la noticia de la semana, y probablemente una de las noticias del año: la muerte del brillante diseñador británico Alexander McQueen. Descanse en paz.
Sigo con el nuevo número de la revista Lonny, llena de ideas inspiradoras, como siempre.
Más cositas. Un clásico. Una duda -la Duda-: tengo una boda en abril, ¿qué me pongo? He estado pensando, y me apetece algo muy femenino y un pelín retro. Para no variar. Pero esta vez la inspiración la encuentro en Betty Draper (Mad Men).
Vale, muy (intencionadamente) al estilo de Grace Kelly, pero lo que me está apeteciendo esta vez es llevar el pelo recogido.
Tirante, recogido en la coronilla o algo más abajo, y con un moño algo voluminoso.
No tanto como en esta foto, y mucho menos con ese ¿lacito? cursilón hecho con el propio pelo, sino más como en las anteriores.
La verdad es que todavía no me he decidido, y es probable que acabe llevando el pelo suelto y algo "más peinado" de lo habitual, como hago siempre que voy a un boda.
Lo que más me tira para atrás es que quede al final un estilismo muy sixties, tanto que parezca más un disfraz que otra cosa. Pero he estado viendo fotos de January Jones, la actriz que interpreta a Betty Draper en Mad Men, en la fiesta de la edición estadounidense de GQ y en los Globos de Oro, y llevando un vestido que no sea retro, y un peinado no excesivamente pulido, creo que podré relajar ese toque disfraz, y conseguir lo quiero, un guiño a un estilo que me encanta.
Navegando por la nueva web de Vogue España (¡Bravo! y gracias Condé Nast), encontré este vídeo y casi estoy decidida del todo.
En realidad sólo me faltaba un empujón, y esta semana al ver cómo se vistió y peinó Kate Bosworth para acudir a la presentación de la nueva barra de labios de Chanel, he tomado (casi) la decisión. Mi idea es algo menos girly, y un moño menos perfecto, pero similar.
De todas formas, de aquí a abril queda mucho tiempo, y puede que cambie de idea, o encuentre un peinado que me inspire más.
Hablando de inspiración, no parece que las nuevas ideas de Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli para el último desfile de Alta Costura de Valentino, tan bien recibidas por la crítica (pese a ser, en mi opinión, demasiado Rodarte pasado por el tamiz de la casa romana, como para considerarse algo nuevo), hayan emocionado demasiado a Valentino y a Giancarlo Giammetti. Ya sabéis, sobre gustos hay mucho escrito, incluso en Facebook y Twitter, pero coincidir... es ya otra cosa. Yo sigo echando en falta a Alessandra Facchinetti.
¿Seguirán teniendo la pareja imperial tanto poder como para poder forzar de nuevo un cambio en la dirección creativa de la maison, su maison?
De lo que no se pueden quejar es de la discreción y prudencia de sus tres "herederos" hasta la fecha. Otros, no se hubieran mordido la lengua ;)
Bueno, lo dejo ya. Todavía pendientes varias entradas. Sobre "The September issue", el mono como prenda que resiste, nuevas firmas, nuevos productos, nuevas tendencias, nuevas "elegantes", sobre las que no he tenido tiempo para colgar nada. Y, por supuesto, un montón de cosas que están por llegar y por ponerse de moda.
Gracias por los comentarios. Y gracias por los mails :) Stay tuned ;)
Ayer empezaron en París los desfiles de Alta Costura en los que se van a mostrar estos días las colecciones para la próxima primavera. Haced click en las fotos para verlas más grandes.
Como era de esperar, las pregntas sobre el sentido y el futuro de la Alta Costura en estos tiempos de crisis, han sido numerosas. La respuesta, la misma de siempre: "Nuestro trabajo es hacer soñar a la gente".
Uno de los primeros desfiles ha sido el de John Galliano para Christian Dior en el Museo Rodin. Y a mí me ha hecho soñar menos que otras de sus colecciones de Alta Costura. Incluso menos que alguna de sus colecciones resort.
Sus musas: Dior (Christian) y su silueta, y los pintores flamencos del XVII. De nuevo la pintura, de nuevo el fundador.
Vestidos y trajes preciosos propios del Galliano moderado que estamos viendo en los últimos desfiles. Y vestidos y trajes muy Galliano para Dior, aunque ya no tanto. El caso es que me ha parecido que ya había visto este desfile. Y eso no es propio de John Galliano. O no lo era.
Y aunque al explicar en qué se ha inspirado no ha hecho ninguna referencia a la decoración, no he podido evitar pensar en el último libro de Carolyne Roehm, "A passion for Blue & White", que tan buena acogida de público y crítica ha tenido este año pasado. Y aunque no son especialmente fáciles de llevar, los vestidos blancos con bordados azules me han parecido preciosos.
No puedo decir lo mismo de las últimas salidas. ¿Es un vestido? ¿Es la habitación de una nonagenaria inglesa? ¿Os imagináis a alguna de las nominadas al Oscar con este vestido sobre la alfombra roja? Igual Kate Winslet lo hubiera llevado el año de Titanic. Aunque, parece que con los años ha aprendido a elegir a sus estilistas.
Si Escarlata O´Hara, además de las cortinas, hubiera tenido en condiciones el tresillo, a falta de tela para hacerse un vestido, seguro que le hubiera salido algo parecido a esto. No tan bien cosido, no con tan buenas telas, pero algo parecido a esto. Qué decepción. Y seguro que visto de cerca y en movimiento es espectacular, pero ¿os lo pondríais?. Y ¿os hace soñar?
Por fin en Style.com han colgado el desfile de Alta Costura de Christian Dior. Y me han sorprendido dos cosas. La primera ha sido precisamente la falta de sorpresa; me ha quedado la sensación de que ya lo había visto antes.
Ya sabéis: click en las fotos para verlas más grandes.
La colección me ha gustado, y mucho, pero no ha llegado a emocionarme. Soy consciente de que en vivo debe ganar muchísimo, no sólo por la puesta en escena, sino por los trajes en sí. Pero todas la colecciones de Galliano para Dior ganan en directo, incluso las que parecen imposibles de llevar y de entender.
Al tratarse de la colección 60º aniversario de la casa y 10º aniversario de su director creativo, es lógico que los dos primeros trajes que salieron fueran una revisión de Galliano de los diseños de Christian Dior. Una revisión en sentido estricto: la silueta es Dior, la terminación barroca, los complementos y el estilismo es Galliano.
Semejante celebración merecía la presencia de grandes modelos como Amber Valetta, Gisele Bündchen, Helena Christensen, Angela Lindvall, Stella Tennant, Naomi Campbell y Karen Mulder. Acompañadas por tops cuyas carreras prometen igualar a las de sus antecesoras como Raquel Zimmermann, Caroline Trentini y Lili Cole entre otras.
Como comenté ayer, y se sabía hace tiempo, John Galliano se ha dejado caer con su equipo este año por Sevilla durante la Feria de Abril, así que la inspiración española más tradicional (manolas, toreros y batas de cola, etc.) eran de esperar. No se quedó sólo en eso. La banda sonora alternó flamenco con gospel, y el gibraltareño saludó al respetable vestido de matador de toros.
La otra sorpresa han sido las críticas leídas hasta ahora. Vale, son la de El País, que se limita a la reseña informativa del desfile vía EFE, y la de Style.com, no muy dados a la agudeza, al juicio crítico o a algo que se le parezca. Al leer ambas da la sensación de que reproducen sin demasiado entusiasmo la nota de prensa de Christian Dior: homenaje a algunos de los grandes pintores de la historia.
Y es cierto, hay referencias muy explícitas (Picasso, Renoir, Degas); otras no son tan evidentes (Velázquez, Gainsborough, Botticelli); y otras, como la de Leonardo da Vinci, Caravaggio o Zurbarán (la lista de pintores que dan es larga y caprichosa y Galliano sacó 45 trajes), supongo que serán para muy entendidos porque yo no los veo por ninguna parte.
Lo que sí veo es el tipo de mujer que ha sacado, y eso sí me sorprendido del todo. Porque tras la colección resort, la más divertida de Galliano de estos dos últimos años, su Juana de Arco y sus geishas y emperatrices del país del sol naciente, no contaba con que Galliano fuera a ser tan sutil.
Que igual no lo ha sido, y es todo fruto de mi imaginación. Pero, ¿no os parece que la pasarela está llena de mujeres ricas? Hay aristócratas (tanto rancias, como las elegantemente extravagantes), burguesas de provincia (la decente mujer del médico, y la cursi de la hija del granjero nuevo rico -Madame Bovary desfiló ayer en Versalles-), y alguna artista, obviamente ostentosa, aunque menos.
Es la lista oficial de las mujeres mejor vestidas de la Vieja Europa . Incluídas Reinas y Princesas. Son la mujeres que podían permitirse encargar un retrato suyo a alguno de esos pintores de la lista (aunque no todos se dedicaran a ello).
La lista oficial, esa en la que siempre se cuela alguna que no lo merece. Como las que lo conjuntan todo (ropa, joyas y maquillaje) al más puro estilo Norma Duval. Y al más puro estilo John Galliano.
Una tercera sorpresa: todavía hay algunas que, sobre la alfombra roja, bien por su elegancia innata, como Ziyi Zhang, bien por su belleza y naturalidad, como Kate Hudson, o bien gracias a su gusto y estilazo, como Sofia Coppola, saben vestir según Galliano sin disfrazarse de top model sobre la pasarela de Christian Dior.
De nuevo, tal y como sucedió la temporada anterior, leer las críticas del último desfile del prêt-à-porter femenino de Dior (que ha retocado su web) es como leer el Marca. ¿Quién manda en los equipos grandes de fútbol: el presidente, el director deportivo, el entrenador, los jugadores, el socio o la prensa? Pues en las grandes casas de moda pasa lo mismo: ¿Quién manda: el dueño o presidente, el director creativo o el cliente (ventas=dinero)? Es obvio que las modelos no, por eso no las menciono.
En Dior manda Bernard Arnault, quien debe guiarse por lo que pueda preferir el cliente, y que limita a Galliano, el director creativo. Aunque esta vez, según el propio gibraltareño, ha tenido más libertad.
El resultado de estos límites impuestos ha sido una colección comercial, esto es, vendible, o mejor dicho: ponible. Una colección colorista, que ya la quisiera alguno que otro para su Haute Couture, pero que, al tratarse de Galliano, resulta decepcionante. Claro que para dar rienda suelta a su creatividad, ya tienen su propia firma, habrá pensado Arnault.
No porque sea fea, al contrario, es una colección preciosa. Tampoco porque no demuestre su categoría como couturier, que lo hace sobradamente. Ni porque no reinterprete a la perfección el espíritu de la maison, que lo hace. Lo decepcionante es cómo lo hace, y a quién se dirige. Y ya van dos veces.
Si los detractores de Lagerfeld le echan en cara que para reinterpretar el legado de Mademoiselle Coco no es necesario repetir el traje de chaqueta de tweed, ni la camelia, ni el 2.55 hasta la saciedad (en mi opinión no es ese su defecto, sino su mayor logro: presentar cinco versiones de lo mismo cada año); imagino que el mismo reproche cabe hacerle a Galliano cuando se vuelve ponible. Aún más, al menos Lagerfeld sabe rejuvenecer la firma, Galliano ha demostrado que no sabe diseñar para gente joven (y abarco hasta los cuarenta y pocos al hablar de juventud) cuando se inspira en el trabajo de Christian Dior.
Incluso, y a pesar de ser una colección de vestidos bonitos, termina por repetirse: los trajes de ante (como el gris de las primeras fotos) los vimos en la pasada colección de prêt-a-porter, y el resto lo hemos visto en la última de Alta Costura. Ésta es sólo la hermana pequeña de aquélla.
Pequeña y con menos fuerza, como dice Suzy Menkes, pareciera que la Madame Butterfly que nos presentó en enero se hubiera casado con un acaudalado Lord, y se dedicara a exhibir la pasta de su marido con su (bonita y elegante) ropa.
Hay tres cosas por las que me gusta Gaultier a pesar de que no todos sus diseños me emocionan:
1º.- Conoce el oficio: Gaultier sabe de patronaje y hace los trajes más bonitos que se ven en Alta Costura. Son sencillamente impecables. 2º.- Siempre es evidente qué le inspira. No necesita dar profundos y enrevesados discursos, puede gustarte o no el resultado, pero la inspiración siempre es obvia. Y además es accesible: sus referentes son conocidos: siempre has visto, aunque sea por la tele, los lugares, las prendas y los iconos que reinterpreta en cada una de sus colecciones.
3º.- Es fiel a sí mismo y, por eso, siempre resulta coherente. No caben sorpresas en el Universo Gaultier. No para quien lo conozca.
Me desdigo, incluso pido perdón. Voy a seguir siendo una snob. Pero ahora, en vez de dedicar mi conocimiento y mi gusto - que, como buena snob, doy por hecho que son iluminado y exquisito respectivamente- a despreciar la imposibilidad de los diseños de Galliano, me redimo y elijo venerar sus fantasías hechas Costura. Alta Costura. John Galliano sin duda alguna es el mejor.
Ante un desfile de Christian Dior Haute Couture no está de más recordar las normas básicas de la Cámara Sindical. También es bueno tener presente que la moda es un negocio para todos, y que vender es el objetivo de todos. Y no olvidar que, aunque vemos mucha fantochada sobre las pasarelas, pocas no lo son en realidad.
Porque pocas son de verdad imaginativas y originales. Muy pocas consiguen ser un espectáculo visual
Galliano siempre tiene algo que contar. (Os he avisado que hoy iba en plan snob) Un viaje, una realidad, una fantasía, un tejido, una utopía, una tendencia, un cuento de hadas, un color, o muchos colores, una historia, una Colección.
Y si él no lo tiene, no importa, porque tras uno de sus desfiles, nosotros siempre podemos decir algo más que “¡Qué vestido tan bonito!”. O, peor aún “¡Qué mono!”. Y porque, incluso cuando prefiere la sencillez, nunca es suficiente con un único vistazo para hacerse una idea del traje.
No se ha visto en este desfile nada que no cupiera esperar de Galliano, ni siquiera nada que no hubiesemos visto otras veces, pero eso es lo bueno. Ningún otro se repite como él.
Parece que el blanco será el color de las noches de este verano. Y no sólo lo dice Galliano.